Cerrado por vacaciones
A los que me decís por ahí cuando me veis que os gusta este artículo y que es lo primero que leéis cuando el periódico llega a vuestras manos deciros que lo siento. Lo siento porque escribo esto a deshoras y en tiempo de descuento. Mi cabeza pide a gritos descanso. Necesito temas livianos, dejar las conversaciones intensas y cambiarlas por un tinto de verano con risas. En dos palabras: Necesito vacaciones.
Por eso os pido perdón, porque este mes vais a encontrar en estas líneas cualquier cosa menos un artículo con sentido y gracia. Pero es lo que tiene, cuando la cabeza está cansada, las palabras no fluyen en la mente. Y, cuando eso pasa, los dedos se quedan quietos sobre el teclado, sin saber a qué tecla darle. Así que no me lo tengáis en cuenta.
Es una obviedad que el mundo actual es muy competitivo. Tanto en la vida laboral como en la personal hay que ser productivos, eficientes, correctos, tener un alto rendimiento, cumplir con fechas límite, hacer frente a situaciones difíciles, tomar decisiones, demostrar proactividad, renovarse, actualizarse continuamente… Todo ello induce un estado de estrés que, si bien inicialmente nos impulsa y motiva a permanecer atentos y dar lo mejor de nosotros mismos, de mantenerse continuamente conduce a un descenso del rendimiento y del disfrute de la actividad laboral. Por mucho que nos guste nuestro trabajo, descansar renueva las reservas de atención y motivación, impulsa la productividad y la creatividad, y nos ayuda a tener ideas e intuiciones originales. Aunque hay que tener en cuenta que el simple hecho de tener vacaciones no es por sí mismo reparador, sino que el verdadero descanso proviene del cambio de actividades y formas de pensar en comparación con la situación habitual (vamos, que a veces con no hacer NADA es suficiente).
Así que, en este agosto que comienza, improvisa, desconecta de la rutina, atrévete a hacer cosas nuevas y dedícate tiempo a ti mismo. Porque el verano siempre debería saber a verano: piscina, comer sandía como si no hubiera un mañana, ir a conciertos, cine a la fresca, fiestas de pueblo, amigos y vacaciones. Eso es para mí el verano. Ya lo tengo casi todo. Solo me falta lo último. Así que, queridos lectores, aquí una que se baja de la actualidad para pasar un mes de agosto como los de siempre. Si me veis por ahí, podéis hablarme del tiempo o de algo facilito. Y pedirme un tinto de verano, claro.
Lo dicho. En Zafarache nos vamos a recargar pilas. Esperamos que vosotros también lo hagáis. Volvemos el próximo 19 de agosto para seguiros contando todo lo que pasa en la Ribera Baja. ¡Felices fiestas a todos y felices vacaciones!!
Esther Aniento. Periodista. Coordinadora de Zafarache

