Almas gemelas: Cuando la conexión no se puede explicar con palabras
Dice el escritor Paulo Coelho que las Almas Gemelas no existen. Que solo son una invención de los poetas para hacer que la gente crea en el amor eterno.
Y puede que tenga razón. Porque los humanos tenemos en general una imperiosa necesidad de idealizar y crear nuestras propias fantasías acerca de lo que suponen las relaciones perfectas en general y el amor romántico en particular. Tal vez por eso, la leyenda de las almas gemelas es una creencia popular que ha sido transmitida a lo largo de los siglos. Ya en la mitología griega, se decía que los seres humanos originalmente tenían cuatro brazos, cuatro piernas y dos cabezas. Pero, al temer su poder, los dioses los separaron en dos seres distintos, condenándolos a buscar su otra mitad eternamente.
Esta leyenda ha pervivido en el tiempo y en muchas culturas diferentes, pero siempre con el mismo mensaje: hay una persona en el mundo que está destinada a ser nuestra otra mitad, y juntos formamos una unidad perfecta.
Desde luego, no seré yo la que diga cuánto hay o no de verdad detrás de esta creencia que no solo ha inspirado e inspira miles y miles de películas y novelas, sino que se encuentra instalada en nuestro subconsciente colectivo. Porque, siendo honestos, ¿quién en su fuero interno no desea experimentar una sensación de conexión con otra persona, una sintonía profunda y extraña a la vez, donde iniciar, casi sin saber cómo, las mejores amistades de nuestra vida o los amores más inesperados?
Y sí, puede que la idea de las almas gemelas sea más una cuestión de creencia que de hecho científico, pero son muchos los que creen que el universo tiene un plan para cada uno de nosotros, y que nuestras almas gemelas están destinadas a encontrarnos en algún momento de la vida. En cualquier caso, y aunque tal vez no podamos saber si existe un destino escrito para encontrar a nuestra otra mitad, lo que sí es cierto es que su búsqueda es una experiencia emocionante y enriquecedora.
Porque, creencias populares aparte, lo que sí ha demostrado la ciencia es que existen conexiones profundas entre dos personas que van más allá de la química y la atracción física. Por eso, cuando dos personas se sienten atraídas mutuamente, sus cerebros liberan una serie de sustancias químicas que les hacen sentir bien.
En definitiva, que yo no sé si la búsqueda de nuestra otra mitad es una cuestión de fe y de confianza en el universo. Y tampoco sabría decir si las almas pueden estar unidas desde vidas pasadas, pero lo que sí sé es que a veces -no muchas- la vida nos regala a todos conexiones que no se pueden explicar con palabras, pero que se pueden sentir. Personas que nos parecen algo familiar, aunque en teoría nunca hayan estado ahí antes. Por eso, lo único que podemos hacer para acercarnos a ese ideal del alma gemela que no sabemos si existe, es cuidar como nuestro mayor tesoro a esas personas con las que comunicamos sentimientos a través de miradas, a esas con las que no tenemos que acabar las frases para entendernos, a esas a las que creemos conocer desde siempre aunque haga poco tiempo que se han instalado en nuestra vida. Porque, comedias románticas aparte, tal vez no se trate de buscar nuestra otra mitad, sino de disfrutar las relaciones felices y buscar las conexiones que nos hacen sentir vivos.
Esther Aniento. Periodista.

