Cuando el fútbol regala su mejor cara
Han pasado ya unos años desde que -en 2018- el Real Zaragoza decidió formar parte de la Liga Genuine, una iniciativa llevada a cabo por La Liga con el fin de mejorar la integración de las personas con discapacidad intelectual, tanto en la sociedad como en el deporte. Desde el Club, consideraron una responsabilidad social el participar en este proyecto, que comenzó en 2017 cuando dos chavales de Tarragona se presentaron en la sede de la Liga de Fútbol Profesional y le dijeron al propio Javier Tebas que querían organizar una liga de fútbol inclusiva que sirviera para dar visibilidad y una salida de actividad física a un grupo poblacional que no suele tener facilidades. Y que cada uno pudiera hacerlo -además- representando al equipo de su ciudad.
Tras este planteamiento, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, se abrió a financiar el proyecto, y ese fue el punto de partida de la Liga Genuine, una competición que hoy reúne a 44 equipos de toda España. “Casi todos los equipos de Primera y Segunda División cuentan en estos momentos con un equipo Genuine, aunque yo creo que en Zaragoza podemos estar especialmente orgullosos, no solo porque, con 66 jugadores, seamos una de las Escuelas de Fútbol más grandes, sino porque cuando vamos a cada una de las cuatro sedes que tiene cada año la Liga Genuine no llevamos a los 16 mejores. Primamos el compañerismo y hacemos que cada uno de los 66 jugadores que forman parte de esta escuela, viaje, como mínimo, a una de esas cuatro sedes; porque creemos que la constancia de venir a entrenar todos los jueves y de creerse el proyecto tiene que tener un premio”, explica Marcos Torrecilla, natural de Pina de Ebro y uno de los diez entrenadores con los que cuenta la Escuela de Fútbol Genuine del Real Zaragoza. Esta es su segunda temporada en un proyecto por el que también pasó otro entrenador de la comarca -el gelsano David Falcón-, pero Marcos no es el único ribereño de la escuela, que cuenta entre sus jugadores con otros dos pineros: Iván Peralta y José Luís Mansilla. Para ambos es su primera temporada en el Real Zaragoza, aunque comenzaron jugando en Pina a los 4 ó 5 años. Ahora, a sus 26 y 36 años respectivamente, ven el fútbol como una motivación. “Hemos tenido suerte de poder entrar, porque, es una escuela grande, pero también muy solicitada. Supone toda una oportunidad para socializar y competir con deportividad”, explican ambos.
Para poder formar parte de esta Escuela Deportiva que el Real Zaragoza creó en 2018 -y que cuenta con el patrocinio de Fundación La Caixa, Fundación Sesé y el Ayuntamiento de Zaragoza- es necesario ser mayor de 16 años y tener reconocido al menos un 33% de discapacidad intelectual. “Cada año se van ampliando un poco las plazas, en función de los entrenamientos que podemos asumir. Luego los papeles de esas nuevas solicitudes se envían a la Liga de Fútbol Profesional, que es la que valida la licencia para poder competir”, explica Marcos.
Los partidos de esta liga genuina y distinta a las demás tienen modalidad de Fútbol 8 y se dividen en cuatro partes de 12 minutos cada una. Además, el sistema de puntuación recompensa otros valores además del meramente deportivo, y también se otorgan puntos para premiar el buen comportamiento y el fair play de los jugadores, entrenadores y aficionados.
“Cada uno de los cuatro tiempos se gana por partes, no por goles encajados o marcados. Es decir, tú puedes ganar o perder la primera parte por mucho, pero eso va a computar como 1-0. De esta forma, el resultado con la mayor diferencia que puedes obtener si has ganado cada una de las partes es 4-0. Es un buen sistema, porque cada parte es como una especie de partido nuevo que impide que se den resultados muy abultados que puedan resultar contraproducentes”, explica Marcos, que considera que un cuenteo similar podría ser también muy positivo en el deporte base. “El objetivo del deporte base es formar, es utilizar la competición como un medio, no como un fin. Y todos los agentes que envuelven a la competición (padres, entrenadores y jugadores) tienen que creer en eso. Porque tienes que tener una motivación intrínseca muy grande para que si pierdes cada fin de semana sigas queriendo ir a jugar, así que eso hay que solucionarlo de una forma u otra. Por suerte, aquí en Genuine no solemos tener problemas con esto, y nos creemos de verdad el lema de nuestra Liga: Compartir antes que competir”, añade.
Así, tras la primera fase de la temporada 2022-2023, que se jugó en Tarragona el pasado mes de noviembre, los jugadores de la escuela siguen acudiendo cada jueves con ilusión y ganas a su sesión de entrenamiento semanal en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza. “Este año la segunda sede será Bilbao en marzo. Después Burgos en el mes de mayo, y la última será Villareal en junio”, explican Iván y José Luís.
Los entrenamientos de los jueves tienen una duración de una hora y suelen concluir con partidos. “Entrenamos por niveles y cada entrenador tiene su grupo de entre 10-15 jugadores y jugadoras. Pero no son grupos cerrados. Todos vienen a entrenar haga frío, calor o cierzo. Y ese esfuerzo se premia haciendo que todos acudan a jugar a alguna de las cuatro sedes. Porque no se trata de ser el mejor, sino de premiar el compañerismo, la deportividad y la autonomía”, afirma Marcos.
Los tres coinciden en que disfrutar del fútbol a la vez que defienden los colores blanquillos es una experiencia única que “hay que vivir día a día”. Por eso, animan a todo el mundo a seguir sus progresos y compartir su pasión por el fútbol en las redes sociales del Real Zaragoza.



