Alborge moviliza a 60 voluntarios para recrear la Inquisición en Halloween
Alborge celebró el sábado 31 de octubre una noche de Halloween dedicada a la Inquisición. Un recorrido teatralizado por cinco escenarios del pueblo, con 16 pases entre las ocho de la tarde y la medianoche, que recibió a más de 300 personas. Para sacarlo adelante, este municipio de un centenar de vecinos empadronados reunió a unos 60 voluntarios.
De ellos, una cuarentena se repartió por los escenarios del recorrido y una veintena atendió el mercadillo. El concejal de Festejos del Ayuntamiento de Alborge, Fernando Villanueva, quiere destacar esa proporción: un pueblo con solo cien personas censadas fue capaz de reunir a 60 voluntarios y de acoger a más de 300 visitantes en una sola noche. En nombre del Ayuntamiento, Villanueva agradece el trabajo de todas las personas que se implicaron.
El público avanzaba en grupos de unas veinte personas por un itinerario de media hora que partía del frontón. La primera parada era la nevera, donde se apresaba a un grupo de brujas sorprendidas en pleno hechizo. En la pista de petanca cubierta se celebraba el juicio a una de ellas, ante un tribunal presidido por un obispo.
A mitad de camino, una calle se convirtió en el Convento de Santa Nas, con una fachada construida para la ocasión y habitado por leprosos. El molino recién restaurado acogió unas mazmorras con escenas de tortura. El recorrido terminaba en un corral particular, donde la bruja acababa en la hoguera.
Mientras esperaban su turno, los asistentes se quedaban en el frontón, decorado como un mercado medieval. Allí se vendieron patatas asadas y fritas, castañas, gofres, chocolate, palomitas y bocadillos. Las cifras dan una idea de la afluencia: se despacharon más de 300 bocadillos, 18 kilos de patatas fritas y medio centenar de patatas asadas. Dos personas del pueblo elaboraron además buñuelos de calabaza y rosquillas caseras para la venta.
Los más pequeños tuvieron su propio rincón, una zona infantil en la que podían pintar marcapáginas. La noche se alargó en el molino con una discomóvil a cargo de DJ Peralta y la promesa de volver a superarse al año que viene con la organización de una celebración que cada año implica a más vecinos.



















