fecha actual

Please make sure that, your allow_url_fopen or cURL is enabled. Also, make sure your API key and location is correct. Verify your location from here https://openweathermap.org/find

"Me voy con una mochila llena de cariño": Carmen Candala cierra 42 años al frente del Aula de Adultos de la Ribera Baja

Educación de Adultos

La emoción se coló el pasado 8 de junio en el pabellón Santa Lucía de Escatrón. Más de 250 alumnos participaron en el Encuentro Final de Curso del CPEPA Fuentes de Ebro y, entre visitas, teatro y convivencia, hubo un momento que concentró todas las miradas: el reconocimiento a tres docentes que afrontan su jubilación tras décadas dedicadas a la educación de personas adultas. Entre ellas estaba Carmen Candala, vecina de Escatrón y referente del Aula de Adultos Ribera Baja del Ebro, a la que pertenecen Escatrón, Sástago, La Zaida, Alborge, Alforque y Cinco Olivas.

No era una despedida cualquiera. Carmen recibía el homenaje en su pueblo, rodeada de alumnos, compañeros y vecinos. Muchos de los presentes han compartido con ella una parte importante de su vida. Otros aprendieron a leer con ella, obtuvieron el graduado escolar o encontraron en aquellas clases algo que iba mucho más allá de los contenidos académicos.

“Lo afronto con emociones encontradas”, reconoce. “Por un lado estoy contenta porque empiezo una etapa nueva y voy a poder gestionar mi tiempo. Por otro, voy a echar mucho de menos este trabajo”.

Su historia en la educación de adultos comenzó en 1984. Desde entonces ha desarrollado prácticamente toda su carrera profesional en la Ribera Baja, recorriendo los municipios del territorio y viendo cómo cambiaban los pueblos, las necesidades formativas y también las personas que se sentaban cada tarde en las aulas.

“He tenido la suerte de trabajar 42 años sin moverme de mi casa ni de los pueblos de la comarca”, explica. Cuando Carmen habla de educación de adultos lo hace desde la convicción de quien ha construido alrededor de ella buena parte de su vida. Durante años compatibilizó la enseñanza con el cuidado de su madre, diagnosticada de alzhéimer cuando ella apenas tenía 31 años. Aquella situación marcó profundamente su trayectoria personal. “La educación de adultos fue mi salvación”, recuerda. “Cuando cerraba la puerta de casa y me iba a trabajar, conseguía centrarme en otra cosa. Me ayudó a superar momentos muy difíciles”.

Esa experiencia también influyó en su manera de entender las aulas. Para ella nunca fueron únicamente un espacio de aprendizaje. Eran lugares donde compartir preocupaciones, combatir la soledad y encontrar compañía. “Hay personas que vienen a aprender, pero también vienen a hablar, a relacionarse y a sentirse acompañadas”, explica. “La educación de adultos tiene una parte académica, pero también una parte social muy importante”.

Esa dimensión se hizo especialmente visible tras la pandemia. Carmen recuerda cómo muchas de las alumnas de más edad fueron las primeras en regresar a las clases presenciales. “Necesitaban salir de casa y volver a estar con otras personas”, señala.

Cuatro décadas viendo cambiar a los alumnos

Las aulas que encontró en los años ochenta poco tienen que ver con las actuales. En los primeros años predominaban los hombres que buscaban obtener el graduado escolar para mejorar laboralmente. Después llegaron los programas de alfabetización, la formación profesional, la informática y los cursos de Aula Mentor. Más tarde, las mujeres pasaron a convertirse en mayoría. “Ahora mismo serán cerca del 90% del alumnado”, calcula Carmen.

A lo largo de estas décadas ha visto pasar cientos de historias. Algunas permanecen especialmente presentes. Habla de alumnas que completaron con ella todo un itinerario formativo, desde el graduado hasta ciclos formativos. Recuerda también a personas que ya no están y a otras que siguen asistiendo a clase con más de 80 años. “Ahora tengo una alumna de 85 años que dice que se jubila conmigo”, cuenta entre risas. “Ojalá llegue yo a esa edad con su cabeza”.

Durante años las aulas de adultos han mantenido equipos muy estables. Algunas compañeras acumulan cerca de cuatro décadas trabajando juntas. Esa continuidad, asegura, ha sido clave para consolidar proyectos educativos en localidades pequeñas. “La vinculación con el territorio es muy importante. No es lo mismo trabajar aquí, conocer a la gente y formar parte de su vida cotidiana, que venir de fuera sin ese vínculo”, afirma.

La Ribera Baja cuenta con aulas en municipios donde cada alumno tiene un valor especial. Carmen y Patricia hablan con orgullo de lugares como Alforque, donde un pequeño grupo de 5 personas mantiene viva la actividad educativa pese a que el pueblo cuenta en invierno solo con 38 habitantes. Y es que en estos pueblos, explican, la educación de adultos adquiere una dimensión difícil de medir con estadísticas. Es formación, pero también compañía, actividad cultural y una razón más para salir de casa.

El relevo de Patricia Eroles

Si el acto de Escatrón sirvió para despedir una etapa, también permitió vislumbrar la siguiente. En el discurso que Carmen leyó en Escatrón, dedicó sus últimas palabras a Patricia. "Patri, te quedas al frente del Aula. Ya sabes que requiere dedicación, pues hay que llegar a los seis municipios, pero eso también nos enriquece. Sé que con tu esfuerzo e ilusión lo harás muy bien." Antes había querido recordar a Marisa Casanova, su compañera durante más de 25 años, con quien consolidó el aula tal como es hoy. Y a sus alumnos: "Me voy con una mochila llena de muchísimo cariño, personas, recuerdos, momentos. Os voy a echar mucho de menos."

La sastaguina Patricia Eroles lleva once años trabajando junto a Carmen. Durante los últimos cursos ha recorrido todos los municipios del aula para conocer de cerca a los alumnos y preparar la transición. “Llevo dos años haciéndola itinerar por todos los pueblos para que conozca a la gente”, explica Carmen. Patricia reconoce que asumir esa responsabilidad le produce respeto. “Lo vivo con mucho vértigo”, admite. “Coger el testigo de alguien que lleva 42 años es mucha responsabilidad”. Su objetivo no pasa por cambiar la esencia del proyecto. “Me gustaría que la base siguiera igual porque ha funcionado muy bien”, señala. “Pero también quiero atraer a gente más joven”. Ese es uno de los principales desafíos que identifica para los próximos años. Patricia cree que todavía existe la idea de que la educación de adultos está destinada exclusivamente a personas mayores. “Es el concepto que más cuesta cambiar”, explica. “He tenido alumnos de 17 o 18 años preparándose el carné de conducir. Estas aulas pueden servir para cualquier edad”.

La renovación de actividades, la formación digital y la capacidad de adaptarse a nuevas demandas aparecen como algunas de las líneas de trabajo para esta nueva etapa.

Mientras tanto, Carmen empieza a mirar hacia otro horizonte. Habla de recuperar tiempo con su marido, viajar, disfrutar de su casa y retomar amistades que durante años quedaron en segundo plano.

Pero la huella de esos 42 años seguirá repartida por los seis municipios de la Ribera Baja donde enseñó. En muchas de esas localidades todavía hay vecinos que la saludan como profesora aunque hayan pasado décadas desde la última clase. Y quizá esa sea la mejor medida de lo que ha significado su trabajo.

El primer lunes de septiembre, por primera vez en 42 años, Carmen Candala no descargará el calendario escolar. No preparará el díptico. No pensará en los horarios. El Aula de Adultos de la Ribera Baja seguirá abierta, con Patricia al frente y los mismos seis municipios en el mapa. Pero habrá algo distinto en el aire de las clases: la huella de una maestra que hizo de ese trabajo, durante cuatro décadas, una forma de vida.

¿Quiénes somos?

976 179 230

Avda Constitucion, 16
50770 Quinto
Zaragoza (España)

Image

Municipal

Comarca

Instagram