El CPEPA Fuentes de Ebro celebra 40 años como referente en la educación de adultos rurales
Este miércoles, 11 de junio, el Centro Público de Educación de Personas Adultas (CPEPA) Fuentes de Ebro celebró en El Burgo su 40 aniversario con un acto institucional que reunió a autoridades, alumnos y docentes. El evento contó con la participación de la ministra de Educación, Pilar Alegría, quien ofreció un discurso cercano en el que puso en valor el papel de estos centros como motores de convivencia, integración y oportunidades formativas, especialmente en el entorno rural.
Alegría compartió con los asistentes que tanto su madre como su hermano fueron alumnos del CPEPA, y recordó con afecto a algunos de los profesores que marcaron su paso por el centro. Su presencia allí, señaló, era también un gesto de agradecimiento: “Centros como este son espacios de oportunidades, de momentos compartidos, de vínculos que duran más allá del aula”, expresó.
La celebración congregó a alcaldes y concejales de numerosos municipios de la Ribera Baja del Ebro, así como al delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, al presidente comarcal, Juan Ramón Lis, y a los distintos docentes y alumnos de las aulas de adultos de los municipios. El alcalde de El Burgo de Ebro, Vicente Royo, y el director del centro, Javier Pina, acompañaron a la ministra durante el acto, que sirvió como reconocimiento a la trayectoria de un proyecto educativo que ha sabido crecer y adaptarse a las necesidades de la población adulta.
Desde su creación en 1985, el CPEPA Fuentes de Ebro ha consolidado su papel como referente en la educación de adultos en Aragón. Cada curso supera el millar de matrículas y coordina 21 aulas adscritas en municipios de la Comarca Central, la Ribera Baja del Ebro y el Campo de Belchite. Su oferta incluye cursos para la obtención de certificados de profesionalidad, preparación de pruebas de acceso a ciclos de Formación Profesional, alfabetización digital y otras enseñanzas adaptadas a diferentes perfiles.
Durante su intervención, Alegría subrayó la función social de estos centros. “Aprender es una tarea que dura lo que dura la vida, y el mejor aprendizaje, el más duradero, es aquel que proviene de la convivencia”, afirmó. También puso el acento en los aspectos menos visibles del proceso educativo: “los encuentros a las puertas de las aulas, los cafés de después, las relaciones que se forjan... Eso es lo que de verdad permanece”, dijo.
Definió los centros de adultos como “lugares donde vivir en comunidad, donde hacernos compañía”, y valoró que son espacios en los que los alumnos “encuentran oportunidades, sueños, ilusiones y experiencias compartidas”. A su juicio, la mayor enseñanza que brindan es “el verdadero significado de la palabra convivir, que no es solo vivir con otros, sino ser conscientes de lo que significan en nuestra propia vida”.
Además del componente formativo, el CPEPA cumple una función clave en el envejecimiento activo. Proporciona a las personas mayores no solo la posibilidad de seguir aprendiendo, sino también de mantenerse conectadas socialmente, desarrollar nuevas habilidades y participar de manera activa. En entornos rurales como la Ribera Baja, este papel resulta especialmente relevante.
El aniversario fue, por tanto, una celebración de la educación entendida como vínculo, como oportunidad continua, y como elemento de cohesión territorial. Una trayectoria de cuatro décadas que sigue dando frutos en el presente y que mira al futuro con el compromiso de seguir acompañando a quienes desean seguir aprendiendo a lo largo de la vida.



