Trece mujeres se forman en el primer curso de ‘Introducción a la elaboración y conservación en la industria agroalimentaria’
Entre el 21 y el 31 de octubre se realizó en Pina el primer curso para formar a mujeres en varios aspectos relacionados con la elaboración y conservación en la industria alimentaria. El curso, que fue impartido por Inmaculada Moliné, ha sido financiado íntegramente por la Comarca Ribera Baja del Ebro y organizado por Tararaina, una cooperativa sin ánimo de lucro que está afincada en Pina de Ebro y que inició hace unos meses un proyecto de recuperación del regaliz de palo.
La iniciativa -a la que han llamado Ecoradiz- no solo pretende impulsar la recuperación de este cultivo en ecológico, sino que también quiere construir un obrador colaborativo que permita transformar el regaliz y dar trabajo a mujeres en situación de vulnerabilidad.
“Hemos rehabilitado el lavadero de Pina para convertirlo en un obrador agroalimentario de transformación de regaliz de palo ecológico, un cultivo tradicional de la Ribera Baja del Ebro que tolera la inundación. Y queremos que su producción, transformación, distribución y comercialización sirva para dar trabajo a cuatro mujeres con dificultades para acceder a un empleo normalizado. Además, esto irá acompañado de unas sesiones informativas y de sensibilización hacia este cultivo para agricultores locales y de un proceso participativo para la recuperación de la memoria colectiva alrededor del cultivo del regaliz”, explica Bárbara Marqués, fundadora de la cooperativa TARARAINA junto a Ángela Millán.
Este primer curso fue realizado por 13 mujeres derivadas desde las áreas de Promoción de Empleo y Acción Social de la Comarca. En próximas fechas se realizará un segundo curso de formación de 50 horas y, tras éste, cuatro alumnas serán seleccionadas para trabajar en el obrador. “Las otras nueve no trabajarán allí, pero obtendrán formación y dos títulos muy útiles para poder demandar trabajo en la zona. Además, también formarán parte de una bolsa de trabajo para posibles futuras incorporaciones”, añade Bárbara.
En este obrador de Pina se realizará una primera transformación mecánica del regaliz, es decir, se triturará la raíz y se pondrá en diferentes formatos para vendérsela a empresas de cosmética y de farmacia y también para cocina y restauración. “Hemos hablado con algunas empresas que están interesadas en comprarnos regaliz, aunque no queremos que el proceso deje de ser artesanal, no queremos industrializarlo, por lo que nunca podremos producir en grandes cantidades, porque la esencia de nuestro proyecto de desvirtuaría totalmente”, añade.
El proyecto -que tiene el apoyo del Ayuntamiento de Pina, la Comarca Ribera Baja y la Fundación EDP- cuenta con un plan de empresa que prevé que a partir del tercer año se ingrese el dinero suficiente como para mantener los cuatro puestos de trabajo. “Seguimos buscando fuentes de financiación y colaboración, pero la idea es que en un plazo de 5 años las trabajadoras puedan forman su propia cooperativa. Porque éste es el espíritu de todos nuestros proyectos: conseguir que las personas se asienten con iniciativas que ‘hagan territorio’. Y lo que queremos es situar a Pina y a la Ribera Baja como el lugar donde se trabaja el regaliz”, concluye Bárbara.



