Además, el Gobierno de Aragón participa también como socio en la Estrategia Ebro Resiliente, un marco de colaboración entre las distintas administraciones (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, CHE y Gobiernos de Aragón, Rioja y Navarra), así como otros actores, para trabajar de forma solidaria y coordinada en la gestión del riesgo de inundación del tramo medio del río Ebro.
Concretamente se están estudiando 260 kilómetros de longitud del río, dividido en 16 tramos, 13 de los cuales afectan a Aragón, Se están realizando estudios de detalle de cada uno de ellos tras un análisis minucioso con tecnología punta de las distintas alternativas para hacer frente a los episodios de inundación con la finalidad prioritaria de defender los núcleos urbanos y la actividad agrícola.
En el tramo Fuentes de Ebro-Osera de Ebro se han invertido ya casi 50 millones de euros y, en lo que se refiere a la restauración fluvial y mejora de hábitats, los tramos entre Alcalá de Ebro- Remolinos y Torres de Berrellén- Sobradiel se ejecutarán este año, con una inversión global de 4,9 millones.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Ángel Samper, por su parte, ha reiterado la necesidad de crear una mesa técnica de trabajo donde se aborden y transmitan a la CHE asuntos que preocupan a los alcaldes. Y, como ayer les transmitía a representantes de la ribera alta y baja del Ebro, aunar los criterios de regulación, limpieza y mantenimiento de las motas.
Por este motivo, la reunión con la Comisión de Afectados del Río Ebro de la FAMCP es importante, dado que están representados todos los municipios que se convierten en protagonistas en cada crecida del Ebro y es un foro de trabajo habilitado que se suma a los realizados por el Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación dado que, como ha asegurado el consejero Samper, “el agua nunca debería ser un problema, lo que necesitamos es regularla y atender las necesidades de los municipios y comarcas de la cuenca”. El consejero del ramo también ha defendido algo tan controvertido, como es el recrecimiento de Yesa, del que ha dicho que sería "la solución más importante para combatir las crecidas". “Es la herramienta más potente que tenemos para embalsar y desembalsar y evitar los desastres humanos y la extensión del río fuera del cauce”, ha sostenido.

