Avanzan las obras de prevención de inundaciones entre Osera y Fuentes de Ebro con el respaldo de la Comisión Europea
El tramo del río Ebro entre Osera de Ebro y Fuentes de Ebro fue este miércoles 1 de octubre escenario de una visita institucional para comprobar sobre el terreno el avance del proyecto Life Ebro Resilience, una iniciativa europea destinada a reducir el riesgo de inundaciones y adaptar el territorio a este tipo de fenómenos extremos.
La delegación estuvo compuesta por el director del Instituto Aragonés del Agua, Luis Estaún, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Carlos Arrazola, el representante de la Agencia Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente, Federico di Filippi, y responsables municipales de ambas localidades ribereñas, como el alcalde de Osera, Enrique Gómez, y la alcaldesa de Fuentes de Ebro, María Pilar Palacín.
Durante el recorrido se explicaron las principales actuaciones ya ejecutadas y las que se encuentran en marcha. En la primera fase se han recuperado 23 hectáreas de espacio fluvial en zonas como la mejana del Conde y el meandro de Aguilar, mediante la eliminación de antiguas protecciones que estrechaban el cauce. En su lugar, se han construido nuevas defensas más alejadas del río y se ha creado un humedal de 1,4 hectáreas, además de eliminarse 1,3 hectáreas de vegetación exótica.
La restauración ambiental de estos espacios, a cargo del Gobierno de Aragón, permitirá transformar este entorno en un soto ribereño más resiliente y con mayor capacidad de absorción en episodios de crecida.
En paralelo, sigue avanzando la fase 2 del proyecto, centrada en la construcción de las Zonas de Amortiguación de Flujo Lateral (ZAFL). Se trata de 14 áreas que se preinundarán de forma controlada durante las crecidas, actuando como "colchones de agua" para reducir los daños en las zonas agrícolas adyacentes. Estas zonas permitirán proteger unas 630 hectáreas de cultivo en una franja de 11,3 kilómetros de la margen derecha del Ebro.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es la forma en que el agua desbordada circulará de manera paralela al río a través de las ZAFL, favoreciendo el drenaje natural. Este enfoque ha sido valorado positivamente por la Comisión Europea, que financia el 55% de los 13,3 millones de euros que contempla el plan, y ha contado con el apoyo activo de los agricultores, regantes y ayuntamientos de la zona.
Entre las actuaciones destacadas figura también la adaptación del sistema de riego de la Comunidad de Regantes de la Huerta del Ebro, cuya red ha sido soterrada y alejada del cauce. Con ello, además de mejorar la eficiencia del riego, se eliminan obstáculos que dificultaban el paso del agua durante las crecidas.
El proyecto LIFE Ebro Resilience P1 es fruto de la colaboración entre la CHE, los gobiernos autonómicos de Aragón, La Rioja y Navarra, el Instituto Aragonés del Agua y las empresas públicas TRAGSA y TRAGSATEC. Su ejecución continuará hasta principios de 2027.

