fecha actual

Please make sure that, your allow_url_fopen or cURL is enabled. Also, make sure your API key and location is correct. Verify your location from here https://openweathermap.org/find

El latido de un consultorio veterinario que nació sobre ruedas

Veterinaria Alborge

Desde hace más de una década, Elena Catalán ejerce como veterinaria en la Comarca Ribera Baja del Ebro y alrededores. Su proyecto nació de una idea sencilla y valiente: acercar la atención veterinaria directamente a los hogares. Lo que comenzó como un servicio móvil desde una furgoneta medicalizada, hoy se ha consolidado en un consultorio veterinario ubicado en su pueblo, Alborge. Sin renunciar al domicilio, esta evolución responde tanto a las necesidades de conciliación personal como a las demandas crecientes del territorio.

“Todo empezó cuando me planteé tener familia. Necesitaba un sitio físico para poder atender ciertos casos y, a la vez, organizarme mejor en cuanto a tiempo”, explica. En plena pandemia, tomó la decisión de contratar a otro veterinario y dar el paso hacia un espacio estable. La idea consistía en abrir un consultorio con el equipamiento necesario para realizar cirugías, pasar consulta y atender urgencias. “Esto es un punto intermedio entre una clínica y los domicilios, que me permite seguir prestando el servicio que siempre he ofrecido y ampliar ciertos trabajos que en los domicilios no podemos atender”.

Elena insiste: su seña de identidad sigue siendo la atención domiciliaria. Aunque la furgoneta que marcó los inicios ya no forma parte del equipo, mantiene el enfoque móvil gracias a una estructura organizada y un equipo consolidado. “Ahora somos dos veterinarias y Rocío, una auxiliar que entró “de paso” y ya lleva casi 4 años conmigo. Ahora mismo es Laura, mi compañera veterinaria la encargada de pasar consulta en la mayoría de los domicilios. Llevamos una amplia zona de trabajo desde Gallur hasta Híjar. Desde mi segundo embarazo yo estoy atendiendo desde el consultorio y los domicilios de los pueblos más cercanos a Alborge”.

La experiencia de atención en el hogar aporta una cercanía que difícilmente se reproduce en el consultorio. “No tiene nada que ver. Cuando estás en casa de la mascota, se genera un ambiente más familiar, más relajado. Los tutores te ven como Elena, no como ‘la veterinaria’ a secas. Eso cambia mucho la relación”, relata.

El crecimiento del negocio ha sido sostenido y realista. Desde 2015, cuando se dio de alta como autónoma, ha pasado por distintas fases. El punto de inflexión llegó con la maternidad. “Cuando tuve a mi primera hija fue evidente que no podía seguir igual. Entre lactancia, consultas y kilómetros, era imposible. El consultorio me permite estar aquí, pasar consultas sin tener que moverme y seguir al pie del cañón”.

Con la incorporación de Laura, una veterinaria de Madrid con experiencia en clínica urbana, el equipo ganó estabilidad. “Fue una sorpresa. No esperaba encontrar a alguien con ganas de trabajar en el mundo rural y con predisposición para los domicilios. Pero encajamos desde el primer momento. Le ofrecí flexibilidad horaria y libertad para organizarse. Ahora lleva casi un año con nosotras y estamos todas muy contentas del equipo que formamos”.

La organización es meticulosa. Las consultas rutinarias, las urgencias, la programación de cirugías y hasta las peluquerías se realizan en Alborge. Los desplazamientos siguen siendo parte fundamental del servicio, pero se ajustan a la disponibilidad del equipo y a las particularidades de cada caso. “Hay casos que pueden o prefieren esperar a tener la cita en el domicilio y otros que directamente solicitan la cita en el consultorio. La verdad es que cuadrar las agendas es un encaje de bolillos”, explica Elena.

Este modelo de negocio no solo ha permitido ofrecer un servicio veterinario constante y próximo, sino también generar empleo en el entorno rural. “Tener un equipo me da mucha libertad que en mis inicios era impensable. Me permite ser madre, atender mi negocio y cuidar de mis hijas sin renunciar a lo que he construido”. En casa conviven con perros, gatos, pájaros e incluso tiene una pequeña explotación con gallinas, cabras y ovejas. “Mis hijas están criándose entre animales. Ainhoa, la mayor, ya se pone el fonendo y juega a pasar consulta. Es su día a día”.

En la comarca de la Ribera Baja, dónde no abundan los servicios veterinarios, la propuesta de Elena destaca por su versatilidad. “Ahora también hacemos peluquerías. Rocío ha aprendido conmigo y damos ese servicio en el consultorio”.

El servicio en el domicilio tiene límites. “Podemos hacer vacunaciones, identificaciones, ciertos análisis, eutanasias, incluso ecografías… pero hay pruebas que solo pueden hacerse en una consulta. A veces la gente piensa que podemos resolverlo todo en su casa, y no es así. Hay situaciones que requieren equipos y resultados inmediatos”.

A lo largo del tiempo, su reputación ha traspasado las fronteras de la comarca. “Hay clínicas en Zaragoza que nos derivan casos cuando se trata de domicilios. Sobre todo en animales de difícil manejo, gatos que no toleran el transportín, animales muy mayores de movilidad reducida o en casos terminales. Nos llaman compañeros, tutores de mascotas que se han enterado del servicio a domicilio…Cada vez nos conoce más gente”, añade.

El balance es claro: el consultorio en Alborge no sustituye el modelo anterior, lo complementa. “Si hubiera empezado directamente con un consultorio, no habría llegado a tanta gente. La furgoneta me dio visibilidad, me permitió ofrecer algo que no existía aquí. Ahora el objetivo es seguir compatibilizando ambos servicios. El consultorio ofrece estabilidad. El domicilio, cercanía, diferenciación y comodidad”.

Mientras tanto, entre consulta y consulta, Elena continúa atendiendo a sus pacientes con la misma vocación del primer día. Ya sea en un domicilio o en su pequeño consultorio, mantiene viva la idea que impulsó su proyecto: estar cerca de los animales y de quienes los cuidan.

¿Quiénes somos?

976 179 230

Avda Constitucion, 16
50770 Quinto
Zaragoza (España)

Image

Municipal

Comarca

Instagram