El museo al aire libre de Quinto crece: cuatro nuevos murales reavivan la memoria gráfica del siglo XX
Quinto ha ampliado su galería de arte urbano con cuatro nuevas intervenciones murales que se incorporan con la tercera edición de “Retrospectiva. Permitido pintar carteles”, un proyecto cultural que convierte las calles del casco viejo en un recorrido visual por la memoria publicitaria del siglo pasado. Con estas nuevas incorporaciones, el itinerario suma ya 13 rincones decorados con un total de 18 anuncios, donde arte, historia y vida cotidiana se dan la mano.
Nuevos murales, nuevas historias
El pasado domingo, 11 de mayo, el alcalde de Quinto, Jesús Morales, presentó oficialmente las cuatro obras que se suman al conjunto artístico. Anuncios antiguos de Olivetti, La Casera, Colchones Pikolin y de tres bares y fondas locales se han plasmado en las fachadas de varias viviendas del casco urbano. Los murales se sitúan entre los antiguos portales de San Miguel, San Antón, San Roque y la zona del Piquete, reforzando la vocación itinerante de este museo al aire libre.
Cada mural es una ventana abierta al pasado, reinterpretado por la mano de artistas contemporáneos. La propuesta, impulsada por el Ayuntamiento de Quinto con el apoyo de la Diputación Provincial de Zaragoza, busca rescatar el patrimonio gráfico publicitario del siglo XX y poner en valor la identidad local a través del muralismo.
Cuatro artistas, cuatro miradas
La zaragozana Laura Alloza firma una colorida reinterpretación del histórico eslogan “A mi plin, yo duermo en Pikolin” en la calle Herrería. Su mural mezcla trazos modernos con detalles nostálgicos, y rinde homenaje a las escenas domésticas de generaciones anteriores. Alloza, que ha trabajado para entidades como IKEA o el Ayuntamiento de Dublín, destaca por su uso de los colores y su capacidad para conectar con lo cotidiano.
En la calle Morería, la vallisoletana Sara Marcos recupera un anuncio de prensa de los años 60 de La Casera. Su propuesta rescata la estética clásica del refresco más emblemático de España, en un mural donde lo visual y lo emocional se entrelazan. Marcos, formada en Bellas Artes y Diseño, traslada su universo ilustrado del papel a la pared, en lo que ella misma describe como “una aventura gratificante”.
Diego Vicente, artista de Alagón afincado en Madrid, deja su huella en la calle Mayor con un homenaje a la mítica Olivetti. El mural, basado en una obra del diseñador italiano Giovanni Pintori, reproduce una máquina de escribir del modelo 82 Diaspron. El trabajo combina geometría y color en una composición que dialoga con el legado industrial y la historia del diseño gráfico.
Por último, el rotulista tradicional Pedro González Baeza, Contiza, recupera la memoria emocional de espacios que ya no están: bares y fondas como Casa Juanito o la Fonda Juliana. Su mural, en la confluencia de las calles Mayor y Río Ebro, captura la esencia de aquellos lugares donde la vida de Quinto se entretejía entre conversaciones y vermuts. “Quinto y Retrospectiva ya son una cita ineludible en mi calendario”, asegura el artista.
Uno de los aspectos más valorados por vecinos y visitantes es el carácter participativo del proyecto. Los murales incorporan códigos QR que enlazan con fotografías antiguas de los quintanos y quintanas que vivieron en esas mismas calles. Esta conexión entre arte y memoria genera una experiencia que va más allá de lo visual.
La coordinadora del proyecto, Paula Blesa, resalta precisamente ese vínculo humano: “Los vecinos se vuelcan. Nos prestan mantas, enchufes, nos traen comida… Al final, los artistas se convierten en parte del pueblo”. Este espíritu de convivencia transforma el proceso creativo en una vivencia compartida, donde cada trazo lleva el eco de una conversación o una anécdota.
El proyecto, ideado por el propio alcalde Jesús Morales junto a la gestora cultural Isabel Soria, parte de una premisa clara: convertir la debilidad en oportunidad. Fachadas deterioradas, casas abandonadas y muros anónimos se convierten en lienzos que revitalizan el municipio, activan la economía local y refuerzan el sentido de pertenencia.
Hacia la cuarta edición
La tercera edición se cerró el domingo 11 de mayo con una visita guiada y un vermut popular amenizado por el grupo “Marina Quiroga y los Héroes del Swing”, pero desde el consistorio ya miran al futuro. “Empezamos a pensar en la cuarta edición, para mayo de 2026”, anuncia Jesús Morales, convencido de que Retrospectiva ha llegado para quedarse.
La iniciativa consolida a Quinto como referente de la cultura rural contemporánea, capaz de combinar creatividad, historia y regeneración urbana. Cada nueva edición suma capas de memoria y color, construyendo una identidad visual única y compartida por todos los vecinos. Porque en Quinto, pintar carteles es también pintar recuerdos.









