Domingo Belled: Un legado musical que trasciende fronteras
Ayer, 14 de noviembre, falleció a los 91 años el reconocido pianista y compositor aragonés Domingo Belled, natural de Pina de Ebro. Su vida, marcada por una profunda pasión por la música, deja una huella imborrable tanto en su tierra natal como en el ámbito internacional.
Domingo Belled nació en 1933 en Pina de Ebro y desde joven mostró un talento excepcional. Se formó como infantico del Pilar en Zaragoza, donde adquirió una sólida base en solfeo y canto durante cinco años. Posteriormente, perfeccionó su dominio del piano, el clarinete, la armonía y la dirección de orquesta bajo la tutela del maestro José Borobia, quien dirigía la banda del Hogar Pignatelli.
La carrera de Belled fue diversa y brillante. En Zaragoza, formó parte de grupos como Walkiria y Los Diplomáticos, dando sus primeros pasos en la escena musical local. Su talento lo llevó a Madrid junto al grupo Casino de Madrid, donde comenzó a actuar en televisión y a realizar giras internacionales.
Entre sus hitos destacan las giras por Europa y el norte de África, llevando la música española a países como Marruecos, Portugal, Suiza, Alemania, Austria, Suecia y los Países Bajos. También acompañó a figuras destacadas como Carmen Sevilla y Charles Aznavour, consolidándose como un músico versátil y de renombre.
A finales de los años 60, Belled se estableció en los Países Bajos, un país que lo adoptó como propio. Vivió en La Haya y posteriormente en Alphen aan den Rijn, donde desarrolló una prolífica carrera como profesor de música, director del Coro y la Banda Municipal, y director de orquestas en eventos de gran prestigio.
En 2006, su contribución a la música fue reconocida por la Corona holandesa, que le otorgó la medalla de la Orden de Orange-Nassau, un honor reservado para quienes destacan en la promoción cultural.
En Aragón, su tierra natal, también fue ampliamente reconocido. En 2008, Pina de Ebro lo nombró hijo predilecto, y en 2018 recibió la medalla de oro de la Orquesta de Alcalá de Henares. Su vida y obra inspiraron el cortometraje documental Vivir girando, dirigido por Fernando Vera, que plasma la esencia de un hombre dedicado a su arte.
Hasta semanas antes de su fallecimiento, Domingo Belled seguía tocando el piano en el bar Ragtime de Zaragoza, demostrando que su pasión por la música nunca se extinguió.
Su partida deja un vacío en la escena musical aragonesa, pero su legado continuará vivo en las notas que compartió con el mundo y en el recuerdo de quienes lo conocieron. Pina de Ebro y toda la Ribera Baja despiden con orgullo a uno de sus hijos más ilustres.

