La Ribera Baja vive con inquietud la crecida ordinaria del Ebro ante una punta prolongada de hasta 1.600 m³/s
La Ribera Baja del Ebro afronta con inquietud contenida la riada ordinaria que atraviesa estos días la cuenca. La punta de la crecida está prevista para este miércoles, con un caudal que podría situarse en torno a los 1.600 metros cúbicos por segundo. El problema no es tanto el pico como su duración: las previsiones apuntan a que el río se mantendrá por encima de los 1.500 m³/s al menos hasta el próximo fin de semana.
En condiciones normales, una avenida de estas características no debería generar grandes complicaciones. Sin embargo, la experiencia reciente pesa. En 2024, una crecida menor terminó rompiendo la mota de Talavera y anegó parte de la huerta de Quinto. Por eso, una vez más, la resistencia de las defensas vuelve a ser el punto crítico.
El temor ahora mismo no es que el agua sobrepase las motas, sino que se filtre, debilite los taludes y termine abriendo brechas en zonas que, en principio, deberían quedar protegidas. “La gente está nerviosa”, reconoce el alcalde de Pina de Ebro, Pablo Blanquet. Explica que, por el momento, los ayuntamientos están recibiendo mensajes de calma por parte de las administraciones, pero recuerda que “es posible pasar de la calma a la alarma en un par de horas”.
Este lunes por la tarde, el Ebro circulaba por Quinto con un caudal aproximado de 1.300 m³/s y una altura de 5,30 metros en el medidor. El máximo en Tudela alcanzó los 1.640 m³/s, reduciéndose aguas abajo gracias al efecto laminador de los embalses, que han rebajado en torno a 500 m³/s el caudal previsto en Castejón. Aun así, en la Ribera Baja, a los aportes del Ebro hay que sumar los del Gállego, que arrastra más de 100 m³/s. Esto podría situar la cifra total en municipios como Villafranca, Pina o Quinto por encima de los 1.700 m³/s.
El Gobierno de Aragón mantiene activado en fase de alerta el Plan de Emergencia ante Avenidas. Los consistorios permanecen en contacto permanente con el 112, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y las comunidades de regantes. En Quinto se inspeccionó este lunes toda la mota de la margen derecha, desde Talavera hasta la Plana. Por el momento, no se prevén desbordamientos si las defensas resisten.
Sin embargo, las lluvias continuadas de las últimas semanas han reblandecido el terreno. Algunas motas aguas arriba comienzan a mostrar signos de debilidad. En Pina ya ha sido necesario desalojar una paridera de ovejas por precaución. Además, este martes se ha cerrado el paso del puente de hierro en Quinto ante la previsión de que quede anegado.
El alcalde de Quinto, Jesús Morales, admite que la situación no debería ser “muy preocupante” por tratarse de una riada ordinaria. Pero matiza que el recuerdo de la última rotura sigue presente. “Hace poco más de un año nos vimos con media huerta inundada”, señala. Y añade: “La pena es que por una riada de estas características tengamos que estar así de inquietos”.
Las próximas horas serán clave. Con una punta tan prolongada y el terreno saturado, no se descartan incidencias puntuales. Por ahora no se ha hablado de reforzar las motas, aunque si fuera necesario, los trabajos se activarían con carácter urgente, como en anteriores episodios.
Mientras tanto, los ayuntamientos piden prudencia y evitan alarmismos. Recomiendan no transitar por zonas de riesgo y mantenerse atentos a los canales oficiales. El río baja con fuerza, pero la mirada está puesta en las motas. De su resistencia dependerá que esta riada ordinaria quede en simple susto.

