Domingo 19 Septiembre 2021

No es nada nuevo decir que vivimos inmersos en una sociedad materialista y consumista, en la que pensamos que “tener” es sinónimo de “felicidad” y donde se premia la “posesión” en vez del “ser” o la “educación”. Si, además, a esta forma de pensar y actuar como sociedad y como personas, añadimos un móvil con acceso a internet, podemos “tenerlo todo a un clic”, y esto, que suena tan tentador, puede ser muy peligroso.

La llegada de la pandemia y su consecuente encierro, dispararon el incremento de las compras online, algo esperado por un lado, pero que, por otro, provoca el desarrollo de patologías asociadas a la compra compulsiva, como sentencia Consuelo Tomás, directora y psicóloga del Instituto Valenciano de Ludopatías y Adicciones No Tóxicas: “El acto de comprar se valora más que lo que se está comprando”.
“Los datos son preocupantes, sobre un 6% de la población sufre compra compulsiva y en los jóvenes y adolescentes el porcentaje ha subido hasta el 30%” alerta Susana Jiménez Murcia, responsable de la Unidad de Juego Patológico del Hospital Universitario de Bellvitge, referente en el ámbito de la ludopatía y otras adicciones.

El aburrimiento provocado por estar todo el día encerrado, la ansiedad de no saber qué va a pasar, la impotencia de creer que no puedes hacer nada por cambiar esta situación… todas estas emociones desagradables ocasionadas por el confinamiento provocan malestar que el consumidor compulsivo pretende aplacar con las compras, evadiéndose así de la realidad y convirtiendo la compra compulsiva en una válvula de escape de los problemas y de su malestar. Como resumen a todo lo anterior, Tomás incide en que “ha habido más tiempo y más aburrimiento, y es posible que por ello haya habido más personas que hayan comprado por internet para distraerse y evadirse de sus problemas”.

Efectivamente, la compra compulsiva y su adicción tienen beneficios para estas personas adictas: Distraerse, evadirse de los problemas, obtener la sensación de bienestar y reducir el malestar de una forma casi inmediata, fácil y sin ser observado/a, con acceso las 24 horas del día y desde cualquier parte. Además, se sabe que muchas de estas compras se producen por la noche: “las compras se aceleran entre las 11 y 12 de la noche, cuando la persona tiene pocas defensas, anda medio dormida, es más impulsiva y reflexiona menos”, aporta Albert Vinyals, Doctor en Psicología del Consumo y profesor en la UAB y en Escodi, Escuela Universitaria especializada en Comercio y Retail.

Pero no todo es positivo, al final, estamos hablando de un trastorno de la adicción y, como tal, puede producir graves conflictos económicos (solicitud de créditos que a la larga generan y aumentan los gastos), familiares (deudas o avales que solicita la familia para pagar esas deudas y gastos), psicológicos (mentir a la familia sobre el problema, ocultar gastos/deudas, generar más ansiedad incluso agresividad) pudiendo llegar a consecuencias penales (cometer delitos como robos, agresiones, etc). Como es de suponer, todo ello provoca un gran impacto en la persona, en su ámbito familiar, social, y laboral.

Las similitud de esta adicción a otras adicciones está en los elementos que tienen en común: la imposibilidad de comprar genera inquietud y ansiedad, es decir, síndrome de abstinencia; puede producir recaídas cuando la persona intenta dejar de comprar de manera compulsiva y pretende conseguir el control, además de tolerancia, es decir, cada vez se necesita comprar más para lograr alivio y/o satisfacción.

Cómo saber si sufro adicción a las compras o algún familiar/conocid@:

• Deseo irrefrenable por comprar un determinado producto.
• Intensa respuesta emocional durante el momento de la compra.
• Sensación de alivio y bienestar al comprar.
• Obtención de productos no necesarios.
• Malestar intenso, nerviosismo, impaciencia e irritabilidad ante la imposibilidad de obtener el artículo deseado.
• Pérdida de interés hacia el objeto comprado tras un corto periodo de tiempo.
• Sensación de pérdida de control con relación al gasto.
• Sentimientos de culpabilidad y vacío.

RECOMENDACIONES PARA FAMILIAS

Cómo prevenir este problema:

-Las compras deben ser más conscientes, basadas en las necesidades reales. Para ello, puede ayudar realizar un listado de cosas que realmente se necesitan, previo a hacer la compra.

-Darse cuenta de que el consumo no lleva a la felicidad, sino que esta está en los pequeños detalles de la vida.

-Algunas ideas para fomentar el bienestar y manejar las emociones desagradables como la tristeza o la ansiedad: pasear por el campo, hacer una excursión por los alrededores de nuestro pueblo o comarca; ver una película en familia, hacer una merienda con los amigos/familia, leer, practicar algún deporte aprovechando el entorno natural, escuchar música, hacer meditación o mindfulness, darse un baño relajante, tomar el sol a primera o última hora del día, acercarse a ver el río y observar cómo discurre el agua, etc.

Qué hacer si identificamos este problema en nosotros o en algún familiar:

-Reconocer que se tiene un problema, que nos genera malestar y sufrimiento y que está fuera de nuestro control.

-Dar de baja tarjetas de crédito, como medida temporal, hasta que sintamos que hemos recuperado el control de la situación.

-Restringir el uso del dinero.

-Acudir a algún experto/a que ayude a manejar este malestar emocional, a prevenir el impulso de comprar y favorecer el autocontrol.

Ayuntamiento de Cinco Olivas
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